La mayoría de las cosas buenas en la vida no salen porque todo esté perfecto.
Salen porque algo se rompe y alguien decide hacer algo útil con eso.

Y así es como en breve hará cuatro años que un día que parecía iba a ser otro más de rutina y aguantar faltas de respeto, todo paso rápidamente y violentamente, todo se rompió para volverse a recomponer, pero eligiendo no aceptando lo que viniera.
Encontré el valor para contestar aquel día, y cogí la puerta. Y así es como comenzamos un nuevo rumbo, porque no iba sola, me acompañaban mis poderosas niñas y mi mal genio preferida, mi perrita.
Compañeras incansables de fatiga. Todo se puso patas abajo, y después patas arriba, aprendimos y luchamos mucho, disfrutamos de la libertad (duro poco tiempo), por vivir sin miedo; y aunque hoy en día aún tenemos baches en nuestro camino, la vida ahora en nada se le parece a esos años, que debieron ser los mejores, y están sin embargo tan empañados por el odio y la rabia, por el desprecio,…, sin embargo ahora, con sus días más grises o más claros es ¡genial!
Descubrí quienes eran amistades verdaderas, que era mucho más fuerte de lo que me creía, descubrimos lo duro que es todo a la hora de demostrar lo que sucede de puertas para dentro, aún en poder de la razón porque muchas voces no son escuchadas ni tenidas en cuenta, en fin…; gracias chicas, por estar ahí siempre al otro lado del teléfono.
Por apoyar y por juzgar, que es también en muchas ocasiones muy necesario para poder ponernos freno o empujarnos a tomar lo que deberíamos considerar como nuestro.
Estos cuatro años lo he exprimido todo lo que he podido, me saque el título de auxiliar de enfermería, algo que tenía enquistado desde hacía años; crecimos a base de muchos tropiezos, nos rompimos, nos desilusionamos de una justicia que no existe, despertar y ver como me faltaba picardía para luchar con gente que vive respirando odio y como quitarle a lo demás lo suyo. Pero también nos dimos el valor que tenemos, me reforcé en mi postura, saque de mi cabeza una voz que no era mía y que había dejado entrar sin merecerlo, que me despreciaba y me hacía de menos hasta tal punto que la creí.
Y dejando todo eso atrás, subiendo y subiendo de ese agujero donde a fuerza tuve que caer para poder levantarme de veras: llego alguien a nuestras vidas, las manos de una persona llena de paz y tranquilidad, las manos de una persona que tría una nueva oportunidad, de encontrar un apoyo coherente y real, de alguien que quiere verte crecer y compartir su camino a tu lado, aunque ni el mismo este al cien por cien seguro del suyo.
Lo paré todo, no cabían más cosas en mi cabeza en este rehacerse, entre ellas mi amado porteo. Pero aunque quise, no supe abandonar el porteo,…
Pasión, ternura, amistad, conocimiento, expansión… Tantas cosas me ha ofrecido y me ofrece, que cuando estoy abajo del todo, intentando luchar contra los gigantes imaginarios de <<esto no es como lo había planificado>>, me trae otra vez con los pies en el suelo a la tierra, gracias a esas maravillosas profesionales que son matronas y enfermeras, y me siento tan yo, ofreciendo esa información que he atesorado con tanto cariño, para hacérsela llegar a la gente como me hubiera gustado que me la ofrecieran a mi, y entonces lo veo…
Pase lo que pase ¡siempre me mantengo, siempre vuelvo!
Así que gracias por aparecer ahora, o por continuar conmigo mis aventuras, por tocar en algún momento los caminos de tu vida con los míos, porque seguro que en algo nos hemos ayudado, seguro que algo nos hemos trasmitido, para bien o para mal, todo aprendizaje es necesario.
Gracias por estar al otro lado de la pantalla, tengo mucho que contar, tengo muchas razones para seguir, estoy aquí por ti, por mi, porque somos comunidad aún encerrados en nuestras casas.
Porque yo no sería yo si no convirtiera lo que viene, sea del tipo que sea, en una oportunidad de crecer y mejorar, de alcanzar lo que siento debe ser mío.
A veces los errores dan más fruto que cuanto intentamos hacerlo perfecto.

Os dejo una foto porteando que me hice para que una conocida viera la posición correcta a la hora de portear con una mochila emeibaby a un bebé pequeño, y si os fijáis ¡tengo una barriguita de cuatro meses del embarazo de Daniela! El que este tan recta no es para la foto, sino por que el peso que llevaba delante no me incomodaba ni sentía que se desplazaba, así que podía estar tranquila y bien colocada.